A continuación compartimos la introducción al simposio “Arte rupestre en Ecuador y zonas vecinas” que aparecerá en la próxima publicación del libro de ponencias del III Congreso Ecuatoriano de Arqueología y Antropología, llevado a cabo en octubre de 2008.
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Simposio: “Arte rupestre en Ecuador y zonas vecinas”
A inicios del año 2008 recibimos la cordial invitación de un amigo y colega, el arqueólogo Francisco Valdez, miembro del equipo organizador del III Congreso Ecuatoriano de Antropología y Arqueología, para presentar dentro de este evento una propuesta de simposio sobre arte rupestre. A través de la Internet y del contacto telefónico iniciamos la búsqueda de distintas personas que podrían presentar sus trabajos, los cuales fueron sumando un número significativo como para hacer posible nuestra participación en el congreso.
Tras su aprobación por parte del comité organizador, se publicó a través del portal Web “Arqueología Ecuatoriana” la convocatoria a través de la segunda circular cuyo texto citamos a continuación:
El estudio del fenómeno conocido con el nombre de arte rupestre (grabados y pinturas sobre rocas, entre otros) ha sido muy poco estudiado dentro de las investigaciones arqueológicas del país; de ello se derivan las escasas publicaciones realizadas sobre el tema lo que contrasta con un importante número de vestigios, principalmente de grabados que han sido reportados esporádicamente.
Al igual que la mayor parte del patrimonio cultural de la nación, el registro y documentación del arte rupestre todavía está por hacerse. Para ello es necesario, entre otras cosas acortar las distancias entre las disciplinas y los mismos investigadores, a fin de preservar estos testimonios del pasado y aprovecharlos como recurso en la época presente, que reclama una permanente construcción de sentido.
En el contexto latinoamericano varios esfuerzos están consolidando redes de trabajo que facilitan la colaboración directa o indirecta entre los investigadores de ámbitos ya sea nacionales o internacionales. A la luz de permanentes reuniones, varios mitos sobre el arte rupestre han caído, pero quedan muchos que derribar, desde las esferas mismas de profesionales de la arqueología hasta la comunidad en general, que en buenas cuentas es a la que nos debemos y que será la encargada de decidir en medida de su apropiación frente al patrimonio, qué va o no a conservar.
A la convocatoria se fueron sumando trabajos provenientes tanto de profesionales de la arqueología como de colegas de otros ámbitos del conocimiento, quienes habían mantenido alguna relación con la investigación del arte rupestre dentro y fuera del país.
Hacia finales de septiembre de 2008 se habían inscrito diez ponencias, de las cuales en el evento mismo se llegaron a presentar siete. La presente publicación compila los artículos de quienes por primera vez han aunado sus esfuerzos para mostrar un panorama nacional de las investigaciones del arte rupestre ecuatoriano. Por otro lado la contribución de investigaciones provenientes del norte del Perú permiten articular nuestros estudios con los del vecino país (en donde ya se han llevado a cabo tres simposios nacionales) y con la región andina en general.
El primer Simposio de arte rupestre en Ecuador y zonas vecinas, dentro del marco del III Congreso… tuvo lugar los días 7 y 8 de octubre de 2008, en horas de la tarde, en las instalaciones del Centro de Convenciones Simón Bolívar de la ciudad de Guayaquil y contó con un promedio diario de 20 personas dentro del público asistente.
La sesión se abrió con la participación de Harald Jonitz, biólogo alemán radicado en el país y que partiendo de su actual interés laboral como guía turístico se ha dedicado a registrar desde hace varios años la dispersión de las rocas grabadas en el país. Jonitz ha aprovechado la tecnología de los sistemas de información geográfica para cubrir un mapa del Ecuador que hasta el momento contaba con amplios vacíos.
Este trabajo incluye también una compilación acompañada de comentarios críticos sobre varios estudios que se han hecho en el tema a partir del siglo XIX. Jonitz compara algunos registros iniciales con el estado actual de los petroglifos, lo cual nos permite tener una idea de los cambios que han sufrido los vestigios. En ciertas rocas también se ha puesto en evidencia que los escritos de aquellos investigadores contenían algunos errores de percepción, derivados de interpretar como de procedencia cultural, determinados efectos o juegos de la naturaleza.
El trabajo que presenta Jean Guffroy (quien no estuvo presente, pero envió su ponencia para ser leída) arqueólogo francés perteneciente al IRD (Institut de Recherche pour le Développement), quien ha estudiado de cerca los petroglifos del norte peruano nos participa una visión que se aproxima a integrar la información recogida hasta el momento en Ecuador dentro del contexto andino. En base al estado actual de los conocimientos, este científico centra su atención en las rocas grabadas y esboza una clasificación temporal de los vestigios, agrupándolos en dos tradiciones: una post-Formativa y otra tardía, ambas a la espera de mayores estudios que las permitan validar y complementar.
Por primera vez salen a la luz los petroglifos de Pastaza, a través de la investigación que comparten Carlos Duche y Geoffroy de Saulieu. A pesar de haber inscrito su ponencia, estos investigadores no pudieron asistir al evento; sin embargo enviaron su artículo para la presente publicación. El trabajo incluye una correlación con la oralidad que de alguna manera pervive en los actuales habitantes de la región y sobre la cual los autores aproximan algunas interpretaciones. De acuerdo a estos investigadores, dos períodos diferentes podrían definirse, aunque reconocen la dificultad de establecer atribuciones exactas debido a la falta de conocimiento que se tiene de las culturas aborígenes de Pastaza.
Se presentaron dos investigaciones provenientes de la Universidad Técnica Particular de Loja, informando a la comunidad arqueológica ecuatoriana sobre la labor del llamado Proyecto Petroglifos, que esta institución viene impulsando desde el año 2000. Uno de los trabajos es el aporte del geólogo José Guartán, quien ha realizado un estudio de la naturaleza física de las rocas grabadas así como de su contexto geológico, a través del cual contamos con una descripción petrográfica y una caracterización de la litología de los vestigios. La información generada resulta un valioso aporte para el conocimiento de los soportes rocosos, sobre todo si se piensa en las necesarias acciones de conservación que requieren este tipo de bienes patrimoniales, amenazados por la meteorización y el vandalismo.
El otro trabajo, de nuestra autoría, es una explicación de la metodología empleada en el registro del arte rupestre en la provincia de Loja. El texto incluye una estadística del estado actual de la investigación, basada en las jornadas de campo y en los trabajos de laboratorio realizados entre los años 2004 y 2006. La ponencia hace énfasis en dos sitios que fueron considerados de especial interés: Barrial Blanco y Quillusara, el primero por ser uno de los sitios menos tocados a la par que poseedor de una iconografía característica de la zona y el segundo por la presencia de piedras paradas, muchas de ellas con complejos grabados, hecho que marca una singularidad en el arte rupestre del Ecuador.
Se contó con la participación de César Toapanta, encargado del inventario del área arqueológica, por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, quien presenta un trabajo descriptivo alrededor de los petroglifos de la zona de Portovelo, en la provincia de El Oro.
Lenin Ortiz participó con una muestra de varias fotografías que fueron expuestas al público asistente al Congreso, así como con una presentación dentro del simposio, ambas en torno a la puesta en valor de los Petroglifos de Catazho, provincia de Morona Santiago. El texto de su ponencia no consta dentro de esta compilación pero queremos dejar constancia de la información que nos fue proporcionada antes del evento, dada la importancia de los yacimientos. Esta información también fue difundida dentro del Congreso por medio de CDs. El trabajo cuenta con el respaldo del Gobierno Provincial de Morona Santiago y de la Fundación PROCULTUR, a quien la prefectura solicita un estudio de los petroglifos registrados en una reciente monografía, previa la obtención del título de bachiller en el Colegio Indanza. El equipo de trabajo de este plantel educativo estuvo conformado por los estudiantes: Byron Brito, Pedro Castro, Gladis Delgado, Ana Llinguin, Mónica Marín, Carmen Orellana, Teresa Peñaranda, Grima Peláez y Rosa Zhicay, bajo la dirección de los profesores Enrique Herrera, Darío Brito e Irma Guzmán. Con su labor se habrían conseguido registrar más de 500 petroglifos a través de 133 fichas, dentro de la comuna San José del cantón Indanza. Las aspiraciones del trabajo presentado por Ortiz comprenden la generación de acciones tendientes a la conservación tanto de las rocas grabadas como de los recursos naturales.
Cierra este simposio la ponencia del arqueólogo Julio César Fernández, quien comparte parte de su investigación, llevada a cabo en la región de Lambayeque, en el norte peruano. Fernández es Investigador del Departamento de Humanidades, en la Facultad de Humanidades, de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, (Chiclayo, Perú). Su trabajo está centrado en varios petroglifos encontrados en las cuencas del Chancay, Saña, Motupe y Chiñiama. El texto ofrece una clara descripción de las rocas grabadas, así como un ensayo interpretativo, cronológico y de filiación cultural, basado en información proveniente de la tradición andina, así como en crónicas y estudios previos.
Lamentamos no presentar el trabajo del colega Ulises Gamonal coordinador del Museo de Jaén (Perú) que debió incluirse en esta compilación. Esperamos que una próxima edición del simposio permita contar con su aporte. Gamonal (quien por motivos personales no pudo asistir al evento) tenía previsto presentar su ponencia sobre el vínculo entre las rocas con tacitas y el culto al agua.
Desde la coordinación de este simposio, dejamos constancia de nuestro sincero agradecimiento a los organizadores del III Congreso, y de manera especial a todos y cada uno de los investigadores que han contribuido con sus artículos al estudio del arte rupestre en nuestro país. Esperamos que la presente publicación sea la primera de muchas aportaciones que, trabajando en colaboración, podemos conseguir a favor del conocimiento de este aspecto de nuestro pasado.
Diego González Ojeda
Coordinador del Simposio