Entre palabras y artes

Anónima. Exposición de Sara Jaramillo.

Presentación de la exposición en el Museo de la Cultura Lojana.

Es un honor presentar la primera exposición individual de Sara Jaramillo (Loja, 1981). Sara se graduó como diseñadora gráfica en el Instituto Metropolitano de Diseño (Quito, 2004) y ha sido profesora por cuatro años en la Escuela de Arte Digital de la Corporación de Tecnologías Digitales (Quito, 2005-2009). Desde 2009, la Escuela de Arte y Diseño de la Universidad Técnica Particular de Loja tiene el honor de tenerla como una de sus estudiantes más activas. Su versatilidad y gusto exquisito le ha dado oportunidad de involucrarse exitosamente en proyectos de creación artística y de diseño.

Para efectos de la muestra que nos convoca, me interesa resaltar dos recursos plásticos que ha obtenido en su formación como ilustradora: el dibujo con el que construye las figuras y la sobriedad con que resuelve las composiciones.

El trazo del dibujo es espontáneo, se mueve describiendo curvas; fluye libremente por la superficie y al mismo tiempo se sirve de él para delimitar con precisión mimética los contornos y detalles. Las composiciones por su parte se resuelven con el uso contundente de ejes rectilíneos que marcan las pautas para planos que ocupan las figuras y las áreas de color y textura. Estos ejes a su vez están dados por la dirección de los rostros femeninos, que son los grandes protagonistas de todos los cuadros.

turqueza koi

Con respecto al sentido se nos presenta un juego paradojal. Por un lado la misma artista se pone en evidencia en estilo y firma. Está claro que ella no es la Anónima. Por otro lado, en una exposición así llamada nos encontramos con la parte del cuerpo que en nuestra cultura más nos distingue. La singularidad que se advierte en los rostros se acompaña de símbolos concretos, adecuados a la mujer que retrata: la anciana te mira mientras los pájaros libres de una jaula cerrada juegan con sus cabellos; un par de manos de dueño invisible tapan los ojos de la niña mientras unas mariposas se derriten; la joven ostenta una aureola que llama menos la atención que su boca inexistente ¿qué insinúan estas combinaciones?

monja muda

La artista ha decidido prescindir del acostumbrado título bajo las obras para estimular nuestra capacidad de asociación. Esta asociación apela a un imaginario que flota entre nosotros y las pinturas: los rostros son exclusivamente de mujeres, jóvenes en su mayoría, cabellos negros y en movimiento, texturas de encaje propios de un negligé. Creo que fácilmente podemos reconstruir sus cuerpos a partir de lo que Sara nos ofrece. Pero cuando recorremos el conjunto, nos percatamos de que la visible belleza se interrumpe a ratos por una violencia subterránea. Una violencia sobre ellas, una violencia desde ellas.

pensadora

Parecería que las anónimas de Sara conjugaran tan pronto lo que las inhibe como lo que las desata. Junto a la cabeza iluminada que nada puede decir, se levantan los senos orgullosos de una que piensa, de una que dispone de las palabras con el mismo antojo con el que dispone de su cuerpo, o del cigarrillo que ha comenzado a fumarse.

Hemos comenzado a nombrarlas, a sacarlas de su anonimato.

diego gonzález ojeda

Loja, agosto 2 de 2013

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